
El MEM (Museo Erótico de Madrid) pretendía reunir en un solo lugar las distintas manifestaciones y dimensiones del erotismo: expresión humana universal.
La Historia, la Antropología, el Arte, el lado más oscuro del deseo, la Estética y la Literatura, se daban cita en sus salas con el objetivo de entretener e informar de una manera lúdica a través de una cuidadosa selección de piezas y una estudiada puesta en escena.
A lo largo de unos años, el equipo de dirección realizó una completa y específica investigación sobre la sexualidad y el erotismo desde distintas disciplinas. El resultado fue una colección con reproducciones de piezas de la antigua Grecia, Roma, Pompeya, románico español y grabados, dibujos y material gráfico de los siglos XVIII, XIX y XX.
El Museo Erótico de Madrid contaba con un espacio de 800 metros cuadrados distribuido en dos plantas. La planta baja albergaba cinco salas temáticas que ofrecían un recorrido por el mundo erótico y la sexta sala estaba destinada a conferencias, presentaciones y eventos puntuales. En la planta superior se encontraba una sala de exposiciones temporales, un espacio para mostrar la obra de artistas tanto noveles como de reconocido prestigio, y una tienda en la que el visitante podía encontrar diferentes productos del museo.
El Museo Erótico de Madrid contaba con un espacio de 800 metros cuadrados distribuido en dos plantas. La planta baja albergaba cinco salas temáticas que ofrecían un recorrido por el mundo erótico y la sexta sala estaba destinada a conferencias, presentaciones y eventos puntuales. En la planta superior se encontraba una sala de exposiciones temporales, un espacio para mostrar la obra de artistas tanto noveles como de reconocido prestigio, y una tienda en la que el visitante podía encontrar diferentes productos del museo.
Había un lugar especial para los clásicos del erotismo como el Marqués de Sade o para investigadores sobre la sexualidad de reconocido prestigio como Gregorio Marañón. La colección contaba con piezas originales de arte indígena de Colombia, Perú, México, India, Japón, Indonesia y otras culturas. Otras salas recreaban el mundo de las parafilias, multimedia e internet, es decir, las otras y nuevas formas de entender el sexo.
La filosofía del museo se resumía en sugerir, sorprender, mostrar y exhibir; en despertar la curiosidad, la crítica, el aparente diálogo, y también, no decir nada: dejar que contenidos y escenarios hablen, si quieren, por sí solos.
El Museo también quería tener presentes las nuevas tecnologías y ha desarrollado una guía virtual en 3D que hacía las veces de presentadora de la versión virtual del museo en la web.
La filosofía del museo se resumía en sugerir, sorprender, mostrar y exhibir; en despertar la curiosidad, la crítica, el aparente diálogo, y también, no decir nada: dejar que contenidos y escenarios hablen, si quieren, por sí solos.
El Museo también quería tener presentes las nuevas tecnologías y ha desarrollado una guía virtual en 3D que hacía las veces de presentadora de la versión virtual del museo en la web.
No te queda más que visitarlo pero lo han cerrado ;-(.
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